lunes, 26 de abril de 2010

El océano


Erase una vez un grupo de hombres y mujeres que fueron a explorar el océano en un submarino. Cuando ya casi habían llegado a su destino subieron a la superficie y encontraron a unos amigos que iban en un barco pirata. Los amigos los vieron y les dijieron que subieran a bordo.

Cuando ya llevaban un rato los del submarino les dijieron que se fueran con ellos a explorar el océano y mientras iban se perdieron y vieron un tiburón.

Todos al verlo se quedaron emocionados y detrás de él había un tiburón
chico y se acercaron a observarlo de cerca. Se marcharon al barco pirata y decidieron contarselo a los demás que no pudieron ir porque no cogían en el submarino.

Al día siguiente fueron a contárselo a los demás y fueron a llamar a los del barco pirata y les preguntaron.

-¿Dónde se compran los submarinos?
Y les respondieron: - En el sur del pueblo.
Les dijieron que si querían ir con ellos a por el submarino e ir al océano a explorar.

Cuando llegaron al sur del pueblo compraron un submarino más grande y se fueron al océano y bajaron hasta el fondo. Vieron un barco abandonado y decidieron observarlo bajados. Cuando entraron no se dieron cuenta de que más arriba había un pulpo que tapó la salida. Todos salieron a correr para salir por arriba pero el pulpo no los dejaba y aprovecharon para engañarle porque era demasiado torpe. Se marcharon corriendo al submarino y se volvieron a casa a descansar y así acaba la aventura de estos exploradores.


FIN

JUAN EL AVENTURERO



Había una vez un niño que se llamaba Juan. Vivía en un castillo muy grande. Por la zona que él vivía había cuatro grupos, él pertenecía a los rojos, otro grupo era de los azules y los azules eran amigos de los rojos. Los otro dos equipos era uno de lo amarillos y el otro de los verdes. Un día los verdes fueron a matar a los rojos. Y los azules se llevaron corriendo a Juan para que no lo matasen.

Los azules se fueron a otro sitio a vivir para que no encontrasen a Juan. Tuvieron que recorrer mucho camino, Juan había hecho cosas por el camino que nunca había hecho: por ejemplo, dormir por la sierra, estar muchos días fuera de casa...

Al cabo de una semana llegaron a donde querían llegar. Un hombre que se llamaba José engaño a Juan diciéndole que lo había llevado a ese sitio para que viera cosas que nunca había visto...

Al cabo de unos días José le dijo la verdad que lo habían llevado a ese sitio para que no lo matasen. Entonces Juan preguntó:
-¿Entonces mis padres han muerto?
Y José dijo:
-Si.
Entonces Juan se puso a llorar... Al cabo de otra semana le dijeron iban a volver aca sa y Juan se puso un poco más contento.

Se tiraron para ir a donde vivía un poco más de una semana porque estuvieron en un camping unos días. Cuando llegaron Juan lo primero que miró fue su casa aunque más que una casa era su castillo. Fue entrar al salón y vio a gente. Se acercó muy despacio y de repente se dio cuenta que eran sus padres y Juan se puso muy alegre. Juan les contó que le habían dicho sus amigos que ellos habían muerto. Y sus padres le dijeron que no habían muerto, pero que le faltó poco, que tuvieron que ir la hospital. Pero que ya estaban bien.

Desde aquel día no hubo más peleas y vivieron todos muy felices. Y Juan les contó a todo a sus amigos todas la aventuras que había vivido en esas semanas que había estado en el otro pueblo, que ya era un gran caballero y que no tenía ya miedo de nada.


FIN

LA GRANJA DE MI PADRE


Érase una vez una granja que en la qie vivían Joaquín Grande (mi padre), Joaquín Chico (mi hermano) Alberto (que soy yo). Además de mis hermanos Antonio, Noelia y Beatriz y mi madre que se llama Antonia.

Teníamos caballos ,vacas, perros, gallinas, patos, pollos, y también dos parejas de cabras monteses y cabras domésticas. Nos fuimos a por las vacas y una se escapó y dijo mi padre:
¡Alberto! ¡ve a por la vaca!
Ya las trajimos, le dije:
- Papá ¿puedo ir a darme un paseo?
Vale, me dijo mi padre.

Me fui con el caballo, me encontré una perdiz herida y me la llevé a mi casa y la curamos. Cogimos otra y ... ¡ya teníamos una pareja! . El macho la pilló y teníamos pollos de perdiz. Tuvimos ocho pollos, los domesticamos y no se iban. Nos fuimos al mercado nos compramos palomas. El macho pilló a la hembra y tuvo dos palomas.

Cuando estamos todos juntos nos lo pasamos muy bien, tenemos una alberca y la queremos arreglar y hacer una pequeña piscina para poder bañarnos en el verano. También queremos hacer un jardín porque a mi madre le gustan mucho las plantas.

Mi caballo está enfermo y hemos llamado al veterinario que se llama Cipriano. Cipriano es el que cura a los animales y también nos vacuna las vacas, le tenemos que pagar lo que por lo que hace. Una vez nos trajo un ciervo para comerlo y estaba muy rico. Nos lo comimos entero, los huesos se lo echamos a los perros que se llaman: Ron, Tobi y Leona.

Un día una vaca estaba de parto y se retrasó mucho. Mi padre le tuvo que meter la mano y le sacó el becerro vivo.

Mi perra Leona crió cuatro cachorros, eran muy bonitos: uno era de color negro, el otro era blanco, otro marrón y el último era blanco, negro y marrón.

Mis amigos se llamaban Jorge, Francisco, Javi, Cristian y José Luis. Las maestras fueron a mi cortijo y nos comimos un choto y dijeron que estaba riquísimo. Nos metimos todos en la piscina y se estaba “agustísimo”. Los perros se dieron cuenta que en la cocina estaba la chota y la dejaron herida, sangraba mucho tuvimos que llamar a Cipriano para curarla y le tuvo que vendar la pierna.